La práctica del Yoga


La disciplina más antigua de Oriente y la más difundida en Occidente está presente en todo momento para transformarnos en personas sanas, solidarias y radiantes de conciencia divina.

Es importante que empieces clases de Yoga. Que vengas a vaciarte, a limpiar esa mente, sometida a un torbellino de pensamientos asociativos que van y vienen, haciendo uso de tu energía. Esa dispersión constante y falta de concentración te llevan al tedio, al aburrimiento, al fastidio, a la pérdida de interés en las cosas y a innumerables situaciones de desgaste que pueden terminar en enfermedad y depresión.
También tienes que pensar en tu cuerpo que necesita purificarse y fortalecerse. En las clases, no sólo vas a movilizar las articulaciones, fortalecer los músculos de manera gradual, intensiva y extremadamente placentera ; también vas a despertar esa fuerza extraordinaria del sistema glandular y de los centros nerviosos y descubrir una energía sin precedentes. Sentirás que todo tu organismo trabaja en gran colaboración, lo cual produce inmediata sensación de alegría y bienestar.
Debes concurrir a las clases con sosiego, dispuesto a sumergirte en un lago profundo, en zonas profundas de ti mismo que todavía no has explorado. Porque “yoga” es “unión”. El cuerpo flexible, las emociones en calma, la mente vacía y concentrada de pronto descubren que siempre fueron y serán “uno” con la más alta conciencia: es decir, con un plano de felicidad, de paz y de sabiduría que es el origen de todas las cosas y está en nosotros, pero latente.
En nuestra atmósfera de silencio, las posturas, la relajación, la respiración, la concentración y la meditación se hilvanan para conducirte a una completa unidad.
Es bueno que te sientas acompañado en tus prácticas por un grupo de personas como tú que ya no se dejan engañar por los fantasmas internos o por los problemas y obstáculos externos. Un grupo de práctica es importante para sentir que no estás separado de los otros; a veces, en esta sociedad los individuos se sienten sin energía, a la deriva, en un gran aislamiento, se sienten desintegrados y van poco a poco perdiendo el sentido de todo: ya no le encuentran sentido a la existencia.
El Yoga es integración de la personalidad con la vida misma.

Sunyagiri Yoga Vihar está coordinado por el Lic. en Estudios Orientales (Univ. Del Salvador) y Profesor de Yoga Manuel Bosnoyan y la Lic. en Letras (UCA) y Profesora de Yoga Matilde Jarsun, iniciados en el Monasterio de Satyaloka, Andra Pradesh India.


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